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Chiquitania NCF - BDM

AUMENTO DE LA RESILIENCIA AL CAMBIO CLIMÁTICO
POR MEDIO DEL DESARROLLO LOCAL VERDE

Fecha de inicio: 01/03/2017
Fecha de cierre: 30/07/2019
Financiera: Fondo Nórdico para Clima NCF - BOSQUES DEL MUNDO BdM

El territorio boliviano (109,1 millones ha) comprende una superficie boscosa de 57 millones ha., lo que sitúa a Bolivia como la séptima nación en el mundo en cuanto a cobertura de bosque tropical, considerado uno de los más biodiversos del planeta. Las zonas boscosas se concentran en las tierras bajas, y alrededor del 42% está en territorios de los pueblos indígenas.

Los impactos del cambio climático en el país se verifican en la extrema variabiliad de las temperaturas y en las alteraciones en la distribución de las precipitaciones, lo que afecta la disponibilidad de agua y el crecimiento de cultivos, además de aumentar la sensibilidad a pestes y enfermedades de las especies forestales, con serios perjuicios en la agricultura que es el principal medio de subsistencia de las comunidades rurales, constituyendo un grave peligro para la seguridad alimentaria y una amenaza para el logro de los objetivos de reducción de la pobreza que se ha propuesto el Estado boliviano.

Para mitigar los impactos negativos del cambio climático, es importante diversificar las fuentes de ingresos de las comunidades, agregando oportunidades remunerativas que sean menos vulnerables a las sequías y a las temperaturas más altas. La transformación y generación de empleo, en combinación con la diversificación de los productos comerciales a nivel local, introduciendo cultivos y especies de productos forestales no madereros (PFNM) más resistentes, se traducirán en varias alternativas disponibles para los integrantes de las comunidades frente a la pérdida futura de sus cultivos tradicionales

La respuesta sugerida a estos desafíos consiste en innovar en el sector forestal, abandonando la compartimentación tradicional en la gestión de los recursos naturales, con cada rubro funcionando por separado, integrando los PFNM y la agroforestería en prácticas y planes simplificados de manejo y producción. El proyecto se propone incorporar a las comunidades y a los pueblos indígenas en las cadenas de valor de los productos forestales, y específicamente respecto a los PFNM, pretende mejorar su recolección, almacenamiento, transformación y envasado, a fin de lograr sinergias en la producción, transformación y comercialización.

Como resultado, se logrará contribuir a mejorar los sustentos y la resiliencia de las comunidades vulnerables en el Bosque Seco Chiquitano frente a los impactos del cambio climático por medio de la gestión forestal sostenible y la transformación local tanto de la madera como de productos forestales no madereros (PFNM), diversificando la producción local para su beneficio y desarrollo económico por un lado, y a través del fortalecimiento organizacional en 27 comunidades, lo que potenciará la protección de 66.200 ha de bosque en forma directa, y 868.571 ha en forma indirecta, entregando una amplia gama de beneficios más allá de las reducciones en las emisiones de carbono (non-carbon benefits) para al menos 1.250 familias.

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